Fuiste vos quien me ayudaste encender aquella luz,
que muchas veces, tal vez la mayoria, parecía como el sol.
Vos lo prendiste (aunque siempre estaba alli).
bajo de una oleada de dulces palabras y caricias,
brillaba como un globo de llamas.
Sé que eras vos que iluminaste ese sol-
comencé a ver las llamas
brillando en la reflexión de tus ojos oscuros
cuando estaba a tu lado.
Pero, con el tiempo
y sin tu amor alimentándolo,
dejó brillar como antes.
Ya entiendo que querías
enseñarme a sobrevivir sola,
sin depender en vos o lo demás.
Yo fallé, yo lo sé.
Entonces, poco a poco la luz se fue
hasta cuando los rayos,
los cuales te iluminaban tantas veces antes
se volvieron demasiado borrosos para ver.
Y así pasó.
La luz de nuestros almas se apagó,
y nos dejó alla, enfriandose
en la sombra de nuestro amor.
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