La
libertad parece un tema sencillo. La mayoría de la gente tendría que estar de
acuerdo que todos merecemos la libertad. Sin embargo, cuando hablamos de la
libertad de expresión hay más dudas que certezas; ¿qué exactamente es la libertad de
expresión y que conlleva? Al contrario de tener respuestas, surgen muchas
preguntas que uno tiene que considerar.
En
primer lugar, ¿a quién otorgamos
la libertad de expresión? ¿A quién debemos dar
un espacio para hablar? ¿A todos? Eso significaría
incluir a la gente racista, los fascistas, y los extremistas. Y si estamos de
acuerdo que hay algunos grupos o temas que no debemos
tocar, ¿quién decide cuáles
son estos grupos y estos temas? ¿Quien sería aquel que controlaría o dictatorial a quién tiene libertad
y quién no. ¿Quién decide que es
la discriminación o es solamente una diferencia de opinión?
Bajo la
ley de La Igualdad de 2010, en Inglaterra, se protege nueve características de
grupos de personas contra la discriminación. Los características incluyen:
genero, orientación sexual, religión, raza, la maternidad y reasignación de
genero. ¿Cual es el significado
de esta ley para la moralidad y la libertad de expresión, están relacionadas el
uno con el otro? ¿Impediría la libertad
de expresión si no podríamos hablar mal de estos grupos?
Hay
algunos casos recientes que reflejan las cuestiones morales y filosóficas que
surgen de todas de estas preguntas importantes.
Le Pen
del partido extremo derecha de Francia vino a Inglaterra el año pasado para
participar en un debate en la universidad de Oxford. Este evento fue cancelado
a ultima hora porque había muchas manifestaciones contra este debate. Le Pen
regreso a su país y según algunos con un argumento mas valido, que el estado y la
sociedad están matando la libertad de expresión. ¿Que hubiera pasado si este evento se hubiera llevado
acabo? Aparentemente impidiendo su participación no significaría que hemos influido
en sus creencias; lo apuesto, ahora hemos dado mas leña al fuego. Si hubiéramos
escuchado su punto de vista, tal vez habríamos aprendido mas sobre su forma de
pensar, sus razones de pensar así y de esta forma buscar estrategias para
evitar el crecimiento de esta ideología en Inglaterra. De esta forma, nosotros hubiéramos
conseguido mas aceptación y no este grupo político.
Mi gran
pregunta (entre muchas pequeñas preguntas) sería ¿quién pone los límites de la libertad de expresión? ¿Quien decide quién tiene la razón o no,
a quién dejamos hablar y a quién no?
Aunque
yo creo tener certeza sobre los principios fundamentales de justicia en este
mundo, a la vez reconozco que todos tenemos diferentes experiencias, diferentes
formas de pensar y creencias. Lo que no ofende a uno ofende a otro. Según esta
forma de pensar ¿cómo se podría
manejar la libertad de expresión en nuestra sociedad tan diversa como la que es
hoy? Si protegemos algunos grupos ¿por qué no podríamos proteger las religiones y sus profetas? Si los símbolos
nacionales son sujetos de protección por qué no los partidos políticos?
Creo
que una buena base para marcar los parámetros seria los derechos humanos. Si
damos por cierto que todos debemos respectar los derechos humanos, por el
entendido que son principios globales adoptados por los Naciones Unidas, entonces debemos limitar a aquellos que
hablan en contra de los derechos humanos o atentar contra ellos. Los derechos
humanos junto con la ley de La Igualad formarían una buena base y una matriz
legal para delimitar la libertad de expresión.
En
conclusión, como aparentemente tenemos una base común sobre cuales son los
limites la libertad de expresión, ahora la discusión tendría que ser
entorno a la pregunta: ¿hasta donde llega estos limites? Entonces les pregunto de nuevo, ¿cuáles son los límites de la libertad de
expresión?
Simone
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