nadie sabe que detras de este cigarro
hay un corazon roto
19:00 hrs
domingo, 3 de junio de 2012
Rastros de Luz
Hay estrellas que no brillan
no pertenecen al firmamento
y cuando se acercan
dejan heridas en la memoria
no pertenecen al firmamento
y cuando se acercan
dejan heridas en la memoria
viernes, 1 de junio de 2012
me voy a veces.
Me meto en un libro y me voy.
Escribo una carta, me meto con ella en el sobre,
me pongo en el correo y me voy.
Pero dura muy poco mi viaje: desde adentro de mi
mismo pais - este pequeno y cruel pais,
se me hace presente, me sangra, me duele.
Cuano amor en el dolor. Cuanto dolor en el amor.
Que dura eres, Guatemala.
Me meto en un libro y me voy.
Escribo una carta, me meto con ella en el sobre,
me pongo en el correo y me voy.
Pero dura muy poco mi viaje: desde adentro de mi
mismo pais - este pequeno y cruel pais,
se me hace presente, me sangra, me duele.
Cuano amor en el dolor. Cuanto dolor en el amor.
Que dura eres, Guatemala.
martes, 15 de mayo de 2012
Junio 30
La casa sigue estando sola
vacía
apagada como el cielo que la cubre
sigue sin luz
esperando una señal de amor
de compasión
La casa sigue sin voces
sin cantos que pinten las paredes
sin ventanas que imaginen amaneceres bondadosos
Sigue en la misma calle
no se mueve, camina, pero no se mueve
La casa tiembla de susto
vibra de recuerdos
La casa no es hogar
es infierno, golpe, cicatriz
pero no es hogar.
Marvin Garcia
poeta de Xela que conoci el fin de semana pasada en el festival de Xelaju.
vacía
apagada como el cielo que la cubre
sigue sin luz
esperando una señal de amor
de compasión
La casa sigue sin voces
sin cantos que pinten las paredes
sin ventanas que imaginen amaneceres bondadosos
Sigue en la misma calle
no se mueve, camina, pero no se mueve
La casa tiembla de susto
vibra de recuerdos
La casa no es hogar
es infierno, golpe, cicatriz
pero no es hogar.
Marvin Garcia
poeta de Xela que conoci el fin de semana pasada en el festival de Xelaju.
TRADUCCIONES
I
Tu boca es el camino que une las aldeas del sol. Tu lengua, el viento que vuela entre los tejados.
II
Tu sombra se para al lado del patojo que fui. La abuela me ponía un trapito rojo en el cuello. El espanto me miraba de lejos; la abuela dormía tranquila.
III
Nuestro amor siempre fue un árbol después de la lluvia. Le gente decía: tan lleno de lágrimas. Nosotros, más ingenuos, jugábamos debajo y jalábamos sus ramas para mojarnos.
IV
El chucherío fuera de la casa anunciaba la temporada de celo. Ojala así estuvieran los poemas, en las afueras de mi casa.
Daniel Matul Romero
Suscribirse a:
Entradas (Atom)